|
"Los Pasadizos"
FICHA:
LOS PASADIZOS
Profundidad Máxima:
15 m
Profundidad media:
10 m
Corrientes:
Muy ligera
Duración aproximada de la inmersión:
60-70 minutos
Dificultad:
Baja
Acceso con:
Embarcación
Si seguimos hacia Poniente, desde la playa de Cantarriján,
avanzaremos por un acantilado bastante vertical, que poco a
poco se va transformando en pared con abundantes rocas
desgajadas, al final de esa pared nos encontramos un peñón
aislado del acantilado, alto y redondeado, que es el llamado
“peñón del fraile”, pues bien unos 15 metros hacia mar
abierto de ese peñón, y mirando hacia el fondo del agua,
veremos una gran piedra que emerge del fondo y se queda a un
metro de la superficie, ésta es la referencia para el
anclaje, lo cual haremos entre esta piedra y el acantilado,
en la zona en la que se ven las rocas del fondo, en una
profundidad de unos 7 u 8 metros.
Se trata de una zona más o menos abierta, por lo que no
tendremos
la referencia de la pared cercana, como ocurre con todas las
demás
inmersiones. Es un fondo muy inclinado que cae desde la
pared,
en la que hay numerosas grandes piedras sueltas, y que llega
a una profundidad máxima de unos 15 metros, la cual se
alcanza cerca de la citada piedra, mientras que hacia
levante el fondo va disminuyendo muy paulatinamente.
Todas estas grandes piedras, están situadas unas cerca de
otras, dejandoentre ellas unos pasillos, lo que le ha dado
nombre a la zona de buceo. También puede anclarse en caso de
que el mar esté de levante, hacia el interior de la
siguiente cala, en la cala de “la vaca”, detrás del peñón
del Fraile, y empezar la inmersión entonces hacia levante
por el borde entre las piedras y la arena de fuera. En ambos
casos, llegaremos enseguida a una amplia zona de grandes
piedras, y realizaremos el recorrido principal entre las
rocas y la arena, pero en
este tránsito iremos encontrándonos con una serie de
pasillos, por los cuales iremos introduciéndonos, y saliendo
por el siguiente, en forma de zig-zag, para así poder ir
revisando las paredes y los huecos que presentan estas
rocas, y en los cuales, es habitual ir encontrándonos
congrios y morenas.
Las paredes están salpicadas del coral anaranjado, como es
habitual en las zonas esciáfi las o de poca luz, con
abundantes algas, y con un revestimiento de esponjas y
ascidias. Son rocas de cuarcitas marmolizadas de gran
consistencia, lo que constituye un buen sustrato para la
implantación de todo este tipo de animales.
Entre este sustrato podemos encontrar con mucha frecuencia
estrellas
de mar, que se alimentan sobre todo de los moluscos que
suelen estar enterrados en la arena del fondo, por lo cual,
también son frecuentes los grandes pulpos que asoman desde
su boquete parapetados por las numerosas conchas de bivalvos
que han constituido su alimento.
En la arena, algunos ceriantus dejan mecer sus fl agelos por
el suave vaivén del mar, mientras que alrededor, grupos de
salmonetes escarban con sus barbas en el fondo de arena,
buscando gusanos con los que alimentarse. Alrededor de ellos
algún oportunista sargo contempla el trabajo del salmonete a
la espera de que algún gusano se le escape y así
aprovecharse de su trabajo. Y por supuesto, nos acompañaran
toda la corte de especies neríticas de la zona, como las
doncellas, los talasomas, las salpas, sargos, etc.
El recorrido más habitual, puede hacerse hacia Levante al
principio,
entre el límite de las rocas y la arena, pero
introduciéndonos por los numerosos pasillos que vamos
encontrando. Poco a poco, iremos notando como la altura de
las piedras va disminuyendo, mientras que continúa la
presencia de los pasillos, hasta que la altura de las rocas
pasa a ser de unos 8 metros al principio a l metro en
dirección a levante. Entonces daremos la vuelta e
iniciaremos el regreso en dirección contraria, pero esta
vez, sobrevolando los roqueos por su parte superior en algo
menos de fondo que al inicio de nuestro itinerario.
En esta inmersión, a veces, no encontramos el cabo de
fondeo, si no
somos unos especialistas en orientación, o no nos hemos ido
fijando demasiado en el relieve del fondo. Esta situación,
no debe ser motivo de preocupación alguna, pues lo que
haremos es dirigirnos en dirección a tierra, y saldremos por
poco fondo, algo pegados al acantilado de derrumbe, y al
buscar la embarcación, esta estará anclada a solo unos
metros de nuestra salida a superficie, por lo que
la ganaremos con facilidad.
Típico de esta inmersión, sobre todo en primavera, al ser
una pequeña
punta que sobresale algo del resto del acantilado, es el
paso de numerosos animales planctónicos como los ctenóforos,
y también los peces luna, suelen avistarse alimentándose de
estas especies.
Volver a las zonas de buceo
Pagina
principal
|


Ilustraciones y texto: "Acantilados de Maro - Cerro Gordo"
Junta
de Andalucía, Consejería de Medio Ambiente.
 |