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"La Piedra del Cañuelo"
FICHA:
LA PIEDRA DEL CAÑUELO
Profundidad Máxima: 3
m
Profundidad Media:
Recorrido en superficie con gafas y tubos, con alguna picada par ver el
fondo.
Corrientes: Nulas
Duración aproximada de la inmersión:
Todo el tiempo que se quiera
Dificultad: Nula.
Acceso: Desde la orilla de la zona central de la playa
del Cañuelo
Zona ideal para iniciación de niños, con la ayuda de un monitor que
explique los diferentes ecosistemas que pueden verse (arenoso, rocoso,
pradera de fanerógamas).
Nada mas bajar por el carril del Cañuelo, y al desembocar en la playa,
se puede ver a unos 30 m del rompeolas, una sombra perteneciente a una
gran piedra que se encuentra sumergida en unos 3 metros de profundidad.
Junto a esa gran roca, que casi asoma a la superficie, podemos observar
una zona de piedras sueltas, y entre ellas una pequeña mancha de
Posidonia Oceánica, que milagrosamente ha sobrevivido a los avatares de
los fondos del Paraje Natural. Se trata ahora de un itinerario,
auxiliados solamente con unas gafas de buceo y un tubo, de pequeño
recorrido, y en poca profundidad, por lo que es ideal, para mostrar a
los pocos avezados, y sobre todo a los niños, la enorme riqueza del
Paraje Natural, con la única condición de que sepan nadar y utilizar
unas gafas de buceo.
Estamos por lo tanto, en un lugar pequeño, pero privilegiado, ya que
cerca de la orilla, solo nadando unos metros, encontramos cuatro
ecosistemas distintos, y muy representativos del Paraje Natural. En
principio podemos escudriñar, el ecosistema arenoso, formado al
principio por arenas gruesas y gravas y cantos rodados, y conforme nos
vamos adentrando por arenas finas, en el que podemos distinguir con
frecuencia, la presencia de pequeños peces planos, como platijas y
acedías. Quizás también algún ceriántido, algunas estrellas de mar que
suelen vivir en la arena, y también algún cangrejo que se entierra si
nos acercamos demasiado.
Un poco hacia la derecha, nos encontramos una zona de pequeñas piedras
sueltas, que constituye otro de los ecosistemas submarinos propios del
Paraje Natural, entre ellas, es posible ver la implantación de algunas
algas marinas, entre las que se esconden pequeños lábridos, y entre las
cuales se camufla algún pequeño pulpo. Dentro de esta zona de rocas
sueltas, encontramos una muestra de uno de los tesoros del Paraje, una
pequeña zona de Posidonia Oceánica, que al estar protegida por la
cercanía de la gran piedra, ha sobrevivido hasta ahora a la labor
destructiva de los arrastreros furtivos, y según nuestros datos, parece
que poco a poco, muy lentamente va aumentando su extensión. Es
conveniente que nos entretengamos con la contemplación de sus hojas
verdes acintadas, en la forma de su crecimiento, y que recordemos que
las praderas de fanerógamas marinas constituyen el ecosistema primario,
tanto para la oxigenación del agua, como para la protección de las
playas, al mismo tiempo que sirven de “guardería” a numerosos alevines
de distintas especies de peces.
Dirigiéndonos algo mas hacia dentro, nos topamos con la piedra que
le da nombre a este recorrido. Se trata de una piedra de forma
redondeada, posada en un fondo de unos 3 m, y que asciende hasta medio
metro de la superficie, y alejada de la orilla tan solo unos 25 m. La
podemos rodear mientras contemplamos como está tapizada totalmente por
algas marinas, y alrededor de ella se congregan bancos de pequeños
alevines de sargos, salemas, mientras en la arena que la rodea buscan su
alimento algunos salmonetes. Entre estas algas, podemos encontrar
algunos pequeños blénidos que se asoman curiosos, lábridos que a veces
hacen sus nidos en ellas, algún pulpo, e incluso mirando con
detenimiento, sobre todo en primavera y principio del verano, podemos
ver
algunos huevos procedentes de la puesta de las numerosas jibias que
escogen estos racimos de algas para prender sus huevos en ellas.
En definitiva, un recorrido muy sencillo, dirigido sobre todo a niños, y
que es conveniente realizar con la ayuda de una persona que conozca la
biología de la zona, al objeto de ir matizando todo lo que se puede ver
en un espacio tan reducido, pero rico en biodiversidad.
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Ilustraciones y texto: "Acantilados de Maro - Cerro Gordo"
Junta
de Andalucía, Consejería de Medio Ambiente.
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