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" Las Cuevas de Cantarrijan"
FICHA:
LAS CUEVAS DE CANTARRIJAN
Profundidad Máxima: 9 m
Profundidad media: 7 m
Corrientes: Nunca
Duración aproximada de la inmersión:
70-80 minutos
Detalles de la zona: Altísimo interés biológico.
Dificultad: Ideal para inmersiones nocturnas
Muy fácil acceso:
Desde la playa de Cantarrijan a nado
Hablamos en esta ocasión de una inmersión muy particular, muy apreciada
por los buceadores asiduos al lugar, a la que suelen llamar “La
Esquinita”. Ideal
para hacerla en días invernales y especialmente de noche. La inmersión
se
realiza partiendo desde la orilla de Poniente de la playa de Cantarrijan,
aunque,
para salir sin problemas, nos deberemos retirar unos metros de la pared,
para
introducirnos en el agua por una zona donde no haya demasiadas piedras,
que
nos dificulten el ponernos el equipo y las aletas en la orilla. En
realidad nos
encontramos en el límite geográfico entre las provincias de Málaga y
Granada.
El arroyo que allí desemboca es el Río Seco o también llamado arroyo de
Cantarrijan, de manera que partimos desde la provincia de Granada pero
la
inmersión en realidad se realiza en aguas malagueñas.
La orografía de la playa varía a lo largo del año, según que los
temporales
predominantes de levante o poniente acumulen piedras y arena gruesa en
la
orilla, pero existe una gran piedra de referencia que asoma en la orilla,
y que nos
servirá para ayudarnos a ponernos y quitarnos el equipo.
Cuando se habla de la profundidad que se alcanza en esta inmersión,
muchos buceadores la desestiman, pero esto es un gran error. En la
profundidad
máxima que se alcanza de 9 metros, asistimos a un fenómeno muy curioso y
particular, que nos enseña una de las premisas de la zonación de las
especies
marinas, y es que estas, no se distribuyen solo por la profundidad, sino
por
otro factor más importante, que es la luz ambiental. Motivo por el cual,
en
poca profundidad nos encontramos especies de mas fondo, pero que al
estar
habituadas a menos luz se encuentran normalmente en estas cuevas.
Y es que en esta inmersión podemos visitar, hasta tres pequeñas cuevas,
las cuales al sufrir el efecto de la disminución de luz son moradas de
especies
que normalmente elegirían zonas de mayor profundidad.
Además la orografía del acantilado, tiene algunos factores, como la
diversidad de fondos: rocoso, de arenas gruesas, seguido de arenas finas y limo,
añadido a la existencia de una pradera de fanerógamas cercana, que lo
hace ser
el lugar en el que podemos encontrar mayor diversidad de especies, en
poca
profundidad y en un espacio relativamente reducido, siendo como colofón
a
todo esto, una zona muy atractiva para diferentes especies que la eligen
como
zona de desove y cría de alevines.
Pero empecemos ya la inmersión, que con todo este preámbulo estaremos
impacientes por sumergirnos. En efecto, y más o menos a la altura de la
piedra
citada, nos introducimos en el agua, y acabamos de ponernos las botellas
y
las aletas, y comenzamos a nadar en superficie en dirección al pequeño
cabo
que forma el acantilado que desciende desde el llamado “Cerro del Sol”,
que
no es mas que una de las ultimas de las estribaciones de la magnifica
sierra
de Almijara y que muere aquí rendida por la belleza del mar azul que
acaba
por conquistarla. Sobrevolaremos en superficie un fondo de rocas
sueltas, que
dejan algunos pequeños arenazos entre ellas. Entre estas piedras, empezaremos
ya a ver gran cantidad de lábridos, anémonas, y algunos cangrejos. Al
nadar
en diagonal hacia la pared, al mismo tiempo que vamos ganando fondo, nos
sumergiremos cuando estemos sobre un fondo de 2 o 3 m, y seguiremos en
la
misma dirección hacia la punta.
Veremos como paulatinamente las rocas van dejando paso a un fondo en
el que empiezan a predominar manchas de arena, y en esta zona proliferan
con
profusión gran numero de anémonas sulcatas, en las que si tenemos
paciencia
y revisamos entre sus tentáculos podemos tener la suerte de encontrar un
pequeño periclimenes azul de una belleza especial. Sobre las algas
pardas que
suele haber adheridas a las rocas, también podemos rebuscar ya que
también a
veces encontramos pequeños caballitos de mar camuflados y cogidos con
su cola
prensil a los tallos de las algas.
En esta fase, ya estaremos al lado de la pared, y veremos como esta
gira bruscamente hacia Poniente, formando una punta, tras la cual nos
encontraremos una grieta inclinada en la cual a veces se esconde alguna
brótola.
Sobre la misma pared empezaremos a distinguir gran número de
espirógrafos
que suelen abrir sus branquias para atrapar el plancton que arrastran
las
pequeñas corrientes. Poco después, pasando unas rocas que hay
depositadas en
el fondo, nos encontraremos una gran rueda de camión, a la cual no
deberemos
tocar, ya que lleva en el mismo lugar mas de 10 años, por lo que está
tapizada
sobre todo en su interior por numerosos organismos, y es elegida como
lugar de
puesta por alguna pareja de pulpos, por lo que haríamos mas daño
sacándola que
dejándola donde está.
Continuamos nuestro recorrido con la pared a nuestra derecha,
mientras nos deleitamos con los bellos plumajes de los espirógrafos, y
el rico
revestimiento que la ha tapizado a lo largo del tiempo. Cuando la pared
se gira
unos grados hacia dentro, formando una, muy poco marcada bahía, con
grandes
piedras en el suelo, veremos un hueco a la altura del suelo de unos tres
metros de
ancho, y que alcanza una altura sobre el suelo de un metro y medio en su
parte
izquierda, cayendo su altura hacia la derecha.
Se trata de la primera de las cuevas. Su pequeña puerta, nos abre paso a
una sala abovedada, de unos 15 m de ancha, y de unos 5 m de profundidad,
de
altura variable, que no suele agobiar a los buceadores noveles, ya que
nunca se
pierde de vista la salida, a lo que hay que añadirle que además tiene
una escape
hacia arriba, en la zona izquierda del techo, visto desde la entrada,
que sale casi
en superficie.
El suelo de esta cueva no es uniforme siendo un poco más elevado en la
parte izquierda y cayendo suavemente hacia la derecha, y tampoco es
uniforme
en su composición, predominando en la derecha una zona con limos finos,
sobre
la cual deberemos mover las aletas con cuidado para no remover demasiado
el
fondo, mientras que hacia la derecha predominan las piedras sueltas.
En este punto deberemos fijarnos en el techo de la cueva, revestido
totalmente por coral anaranjado, entre los que encontraremos con total
seguridad abundantes cangrejos santiaguiños y bellos moluscos de color
marrón
llamados Ciprea Lúrida. En la conjunción entre el techo y el suelo
podemos
destacar la existencia de numerosos huecos, en los que podemos encontrar
muy
diferentes especies, desde numerosos cangrejos como las quisquillas y galateas
de brillantes colores azules y rojos, o el gran camarón espinoso de
color amarillo
y de grandes antenas, hasta gambitas limpiadoras asociadas generalmente
a
grandes congrios. Fijándonos en los huecos podemos encontrar con
frecuencia
algunos congrios, alternándose, en las zonas más planas con alguna raya
torpedo
o tembladera, y si tenemos un poco de suerte y a Neptuno de nuestra
parte,
podremos saludar al gran bogavante que habita esta cueva desde hace
tiempo,
eso sí, el animal nos agradecerá nuestro interés con una discreta huida
hacia lo
más profundo de su morada, por lo que la visión solo durara unos
instantes. En
los huecos de la derecha, es frecuente encontrar alguna brótola que
nerviosa se
paseará de un lado a otro de su escondite.
Salimos de la primera cueva, con precaución con las aletas, mientras
disfrutamos con el bello contraluz que se observa desde el interior al
mirar
hacia el azul de fuera, y seguimos nuestra marcha hacia poniente,
siguiendo la
pared, la cual después de un corto recorrido, vuelve a girarse hacia
dentro, esta
vez formando una especie de bahía, dando acceso a una zona, que si bien
no
constituye una verdadera cueva, reúne el mismo efecto de zonación. En
realidad
se trata de una “V” invertida y profunda en el acantilado, que deja dos
paredes
convergentes y multitud de huecos en su fondo. Las paredes son
asentamiento
de bellos gusanos espirógrafos, y sus numerosos huecos sirven de refugio
a
algunos meros y morenas.
Dentro de esta “V”, dirigiéndonos hacia su fondo, y subiendo un poco
de cota, veremos unas zonas inclinadas, sobre las que se han asentado
diferentes
especies de pequeñas gorgonias, de colores variados, y que aprovechan
la oscuridad que le brinda el entorno. Por esta zona deberemos extremar
nuestro cuidado, al objeto de no dañar estas frágiles estructuras, pero
si nos
acercamos a ellas podemos contemplar a un pequeño animal que vive sobre lla, generalmente, sobre la gorgonia Eucinella verrucosa, y que es un
pequeño
molusco llamado Neosimnia spelta, que se cree que adopta el color de su
manto
según el de la gorgonia de la que se alimente.
En los huecos del fondo es frecuente encontrar quisquillas, congrios,
brótolas, a veces algún pez ballesta que busca refugio allí, en incluso
hemos
llegado a encontrarnos con un tamboril espinoso propio de aguas Canarias.
En la arena de esta bahía, son muy frecuentes además de los peces
habituales de la zona, los peces planos como las platijas y las acedías.
Además
viven en esta zona hasta dos clases de congrios de arena, que asoman sus
hocicos a la espera de sus presas, y que de noche es posible ver fuera
de sus
agujeros nadando cerca de nosotros deslumbrados por los focos.
Saliendo de esta oquedad, seguimos por el borde del acantilado y poco
mas adelante nos encontramos con una tercera cueva, de paso reducido y
angosto, que no tiene ningún interés especial, salvo que sirve a veces
de refugio
de algún mero. Esta cueva, lo mismo que las dos anteriores, pero en
mayor grado,
son las salidas naturales de agua dulce, almacenada en la enorme sierra
que las
culmina, y que probablemente este fenómeno de mezcla de aguas dulces con
la
salina agua marina, son responsables del atractivo que tiene la zona
sobre las
numerosas especies que la habitan.
Un poco mas adelante el borde del acantilado se va poblando de
numerosas rocas de derrumbe caídas de la pared, entre las que hay numerosos
huecos, con gran profusión de anémonas de tamaños considerables.
Terminado nuestro recorrido, volvemos por el mismo itinerario, con
la pared esta vez a nuestra izquierda, y regresando hacia la orilla,
después de
alrededor de una hora de inmersión con una botella de 12 litros, en la
que
habremos alcanzado un fondo máximo de 9 m, pero en la que sin duda
habremos
tenido la oportunidad de toparnos con mas especies submarinas que en
muchas
de las inmersiones de mas profundidad.
Esta zona además tiene la peculiaridad de ser elegida desde fi nales del
mes de febrero hasta casi el verano por grandes calamares (Loligo
forbensis), para
realizar su reproducción y puesta, y si tenemos la suerte de coincidir
con ellos en
estos momentos asistiremos a un espectáculo que no se nos olvidará
fácilmente,
donde las parejas de estos animales se acercan a los huecos navegando
como
seres de otro planeta para depositar el rosario blanco de su
descendencia,
muriendo poco después.
Sin duda, una inmersión, sin complicaciones, adecuada para cualquier
nivel, con un alto grado de seguridad, y de un interés biológico
especial, sobre
todo realizada en el crepúsculo, cuando el sol se oculta tras el bello
Cerro del
Sol.
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Ilustraciones y texto: "Acantilados de Maro - Cerro Gordo"
Junta
de Andalucía, Consejería de Medio Ambiente.
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