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"Los Candelabros"
FICHA:
LOS CANDELABROS
Profundidad Máxima:
17 m
Profundidad media:
10 m
Corrientes:
Inexistentes
Duración aproximada de la inmersión:
60-70 minutos
Detalles de la zona:
Protegida de levante.
Dificultad:
Inmersión adecuada para buceadores noveles
Acceso:
Con embarcación
Siguiendo en dirección hacia Poniente, desde la zona de “Los
Ceriantus”, se llega a la punta, donde asoma una piedra en
superficie, en la que generalmente se posan multitud de
gaviotas y entonces el acantilado gira hacia el norte,
formando una línea que viene desde la pared mas hacia
tierra. Se trata de la zona donde el acantilado nace de la
pared que continúa la playa de Cantarrijan hasta la punta de
los Ceriantus. Es por tanto una zona protegida del levante,
y muy adecuada cuando sopla este viento y queremos hacer un
recorrido submarino totalmente protegidos. La alta montaña
que se precipita hacia el mar, antes de caer bruscamente,
forma un pequeño monte totalmente poblado de pinos, que nos
hacen perder unos minutos contemplándolos, antes de meternos
en el agua.
Se trata de una inmersión, en la que se ancla en unos 7 m, a
mitad
de camino de esa línea de costa, cerca de la pared, y se
avanza de forma rectilínea, sobrevolando sobre la zona donde
el acantilado se une con la arena, llevando la pared a la
ida a nuestra izquierda, de forma que se va ganando muy
paulatinamente profundidad, hasta llegar a la misma punta en
la que se alcanzan los 17 m.
Estas circunstancias, de protección y facilidad para ir
ganando fondo, la hace ser una inmersión muy sencilla, y
adecuada a cualquier nivel de buceo, siendo muy práctica de
realizar por buceadores noveles, con poca experiencia, ya
que presenta dificultad nula, unido a la tranquilidad que
les da estar cerca de la pared en todo momento. El anclaje
se realiza en las primeras piedras cerca de la zona de
arena, por lo que a la vuelta regresando por el mismo sitio,
es imposible no encontrarse con el cabo del fondeo.
El recorrido puede ser mayor o menor, según iniciemos la
inmersión más o menos cerca de la punta, el termino medio de
recorrido puede ser de unos 75 m, pero debido a la poca
profundidad, una botella de 15 l. e incluso una de 12 l.,
nos permitirá hacer una inmersión de alrededor de una hora,
con tiempo
suficiente para contemplar toda la vida que allí se
encuentra. Por las mismas razones de seguridad, es una zona
ideal también para inmersiones nocturnas.
Comenzamos pues nuestro
recorrido, reuniéndonos en el ancla,
comprobando el ajuste de nuestros equipos, en un cómodo
fondo de unos 7 m. A la señal de que todo esta correcto,
empezamos nuestro avance sobrevolando una franja de unos 10
m de ancho sobre el limite del roqueo con la arena. Como
siempre al desplazarnos por una zona de estas
características, podemos entretenernos observando la fauna
habitual de la arena, entre la que predominan algunos
ceriántidos y salmonetes rebuscando en la arena, mientras en
aguas mas abiertas vamos acompañados de grandes bancos de
alevines de todas las especies que se van abriendo a nuestro
paso.
La pared rocosa, que queda a nuestra izquierda, cae muy
suavemente, hacia el fondo, interrumpida en algunos momentos
por grandes piedras entre las que es muy frecuente encontrar
pulpos. En ellas podemos admirar una gran variedad de algas,
algunas calcáreas, y sobre todo grandes esponjas que crecen
en forma de torre como la Ircinia fasciculata y la Ircinia
oros, junto a toda una variedad de las esponjas que crecen
revistiendo las rocas, entre las
que podemos contemplar diferentes cnidarios, representados
en su mayoría por una gran variedad de actinarios, como la
Anémona de cristal y la Anémona sulcata, entre cuyos
flagelos podemos encontrar con frecuencia cangrejos araña
que viven en simbiosis con ellas. Por encima de todo ello,
reptan multitud de
planarias y de nudibranquios distintos, siendo los mas
frecuentes los del genero Chromodoris, los del Hypselodoris,
el Peltodoris artromaculata o vaquita suiza, y las
Flabellinas.
Continuando nuestro recorrido, llegamos a la punta, en la
que piedras grandes caen hasta el fondo desde casi la
superficie, con numerosas grietas donde se protegen de día
los congrios y las morenas. En una gran piedra, que es de
las últimas del recorrido, antes de que la pared se dirija
hacia Levante, existe una gran oquedad a media agua, sobre
la que está enganchada una vieja red
de pesca, con la que hay que tener cuidado de no
engancharse. Esa oquedad es digna de que le prestemos unos
instantes de atención por la variedad de vida que alberga, y
además con un poco de suerte nos puede aparecer una gran
langosta que tiene por allí sus dominios, y que normalmente
no se asusta demasiado de
los buceadores, paseándose con desfachatez a lo largo de la
pared revestida de coral anaranjado, lo que constituye un
espectáculo de gran belleza.
A la derecha de esta gran piedra, en la arena, podemos
observar unos extraños restos de un antiguo barco hundido
allí hace tiempo, a los cuales al ser de madera, solo le
quedan algunas cuadernas, generalmente muy enterradas en la
arena, pero sí se conservan los grandes clavos que
aseguraban la arandilla de la proa, y sobresalen de la
arena, perfectamente alineados, por lo que un antiguo y
querido compañero de buceo, hace mas de 20 años, dijo que le
recordaba unos candelabros con sus puntas alineadas, y ese
nombre ha quedado entre los buceadores de la zona para
siempre.
Podemos continuar la inmersión escudriñando sobre unas
piedras que hay más hacia mar abierto, o rodeando la punta y
dirigiéndonos hacia levante algunos metros. En esta punta,
sobre todo los días que hay una ligera corriente o el mar
esta algo movido, se refugian grandes bancos de peces de
todo tipo, siendo frecuente ver bancos de lisas, sargos,
mojarras, obladas, salpas, etc. Mientras en el azul algún
carángido acecha. En las oquedades, antias y apogones se
mantienen a distancia de los numerosos serránidos que por
allí pululan, destacando por su belleza el serrano escriba.
El regreso se realiza en sentido contrario, llevando esta
vez el acantilado a nuestra derecha. Siguiendo la interfase
entre el fondo rocoso y el dendrítico, con lo que llegamos
al lugar de fondeo con toda seguridad, sin necesidad de
parada alguna de seguridad, mas que la aconsejada en la cota
de los tres metros, la cual la realizaremos en el mismo cabo
del ancla o entreteniéndonos en la zona rocosa que asciende
a escasos metros hacia la superficie.
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Ilustraciones y texto: "Acantilados de Maro - Cerro Gordo"
Junta
de Andalucía, Consejería de Medio Ambiente.
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