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"La Pared de
Calaiza (Levante)"
FICHA: LA PARED DE CALAIZA
Profundidad Máxima:
22 m
Profundidad media:
12 m
Corrientes:
Esporádicas, solo en la punta del cabo
Duración aproximada de la inmersión:
50 minutos
Detalles de la zona:
Protegida de poniente.
Dificultad:
Baja
Acceso:
Con embarcación
Nos referimos a toda la pared que se encuentra en la cara de
levante de Cerro Gordo, que forma el final de uno de los
brazos de la Herradura (el de poniente), y que ocupa una
franja de norte a Sur, desde la playa de Calaiza (inicio del
Paraje Natural), y que llega hasta el extremo de la
Herradura, girando el acantilado hacia el Oeste en su punto
más profundo situado sobre los 22 m.
La inmersión se empieza, entre este extremo y la playa de
Calaiza, fondeando en profundidades de 7 a 8 m, y
dirigiéndonos hacia la punta de Cerro-Gordo ganando
paulatinamente profundidad conforme nos acercamos a la
punta.
A veces, en el recorrido submarino, cuando nos
aproximamos hacia el extremo de la Herradura, podemos tener
una ligera corriente, ya que se trata del extremo de una
gran bahía, como es la Herradura, pero no es una corriente
de gran intensidad, por lo que no complica en ningún caso el
regreso a la embarcación, el cual se realiza girándonos en
sentido contrario, llevando al retorno, la pared, esta vez a
nuestra izquierda, y aprovechando para ir perdiendo
profundidad, y así observar una zona de la pared distinta a
la que veíamos a la ida, en la que buceábamos por mas
profundidad. Siguiendo nuestro recorrido final, por la
profundidad en la que anclamos, no tardaremos en ver el
ancla, ascendiendo por su cabo de amarre, y realizando unos
minutos de descompresión de seguridad, innecesarios si no
nos hemos mantenido mucho tiempo en la punta del acantilado,
donde la profundidad llega hasta los 22 m.
La inmersión, no
requiere atención especial a la orientación, ya que se bucea
siempre con la pared a un lado, a la ida a la derecha y al
regreso a la izquierda. El fondo desciende bastante
bruscamente desde el acantilado, formando algunos escalones,
jalonados de grandes piedras desgajadas del propio talud,
las cuales forman en el fondo innumerables boquetes y
cuevecitas, donde se refugia la fauna. Es posible ver
algunas brótolas, congrios, e incluso en los fondos de las
oquedades alguna gran langosta, por lo que siempre es
recomendable llevar un foco para ir iluminando estos huecos.
Al fondo, en la interfase con la arena, existe una zona de
cascajo, donde es posible también observar buena parte de la
fauna propia de estos ecosistemas. Casi en la punta del
cabo, entre las grandes piedras que existen posadas en la
arena, debemos fijarnos en una gran roca, de forma
cuadrangular, en cuya parte superior se han implantado
varias especies de gorgonias, de variados colores, que han
encontrado en esta zona su hábitat adecuado gracias a la
pequeña corriente que la
orografía del cabo condiciona. Merece la pena su observación
detallada, ya que entre las ramas de estas gorgonias podemos
ver a veces pequeños moluscos, que viven en ellas
alimentándose de sus pólipos. Al pasar, en una anchura de
unos 20 m de separación del acantilado emergente, a los 20 m
de profundidad, podemos disfrutar de la contemplación del
contraste de vida que produce la zonación en función de la
profundidad, de manera que son frecuentes cerca de la zona
intermareal las algas de diferentes tipos hasta los 12 o 15
m de profundidad, junto con anémonas de diferentes tipos,
erizos y estrellas de mar, mientras que mas abajo las rocas
están mas limpias, pudiendo observarse, sobre todo en la
cara menos expuesta a la luz solar coral amarillo. Muy
interesante, es el revestimiento de la mayoría de las rocas
desprendidas, de una capa del llamado coralígeno
mediterráneo, formado por esqueletos de gusanos tubícolas y
de algas calcáreas, en una mezcla jalonada de falso coral (miriapora
truncata), anémonas de cristal, anémonas sulcatas,
etc.,entre las que se instalan algunas especies de erizos y
estrellas.
Son muy frecuentes varios tipos de nudibranquios,
alimentádose de los corales y gorgonias que proliferan,
entre los que es común poder observar las puestas de estos
mismos animales ensortijadas en las ramas de estos
celentéridos.
Es posible encontrar algunas nacras (pinnas
nobilis) de gran tamaño, y entre los moluscos son frecuentes
también, los pulpos y jibias que acuden con asiduidad a esta
zona para la procreación. También varias especies de gusanos
planos. Además entre los huecos asoman expectantes algunas
morenas y congrios, generalmente acompañados de gambitas
limpiadoras. Multitud de negritas, talasomas, sargos y
salemas nos acompañan en nuestra inmersión, y en los huecos
de las zonas más profundas, podemos encontrar grandes
escórporas junto con el pez cardenal (Apogon imberbis) y
tres colas. Más libres en la columna de agua, algunos sargos
imperiales, y sargos picudos junto a algún róbalo y alguna
lisa que ramonea entre las algas.
En resumen inmersión de
poca dificultad, en la que no se suele entrar en
descompresión, además el regreso se va haciendo disminuyendo
el fondo paulatinamente, sin problemas de orientación,
protegidos totalmente de los vientos de poniente gracias a
la disposición hacia el Este que tiene el acantilado,
y con una vida muy variada.
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Ilustraciones y texto: "Acantilados de Maro - Cerro Gordo"
Junta
de Andalucía, Consejería de Medio Ambiente.

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